jueves, 2 de enero de 2014

Por un mundo mejor

«Siempre he atesorado el ideal de una sociedad libre y democrática en la que las personas puedan vivir juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal para el que he vivido. Es un ideal por el que espero vivir, y si es necesario, es un ideal por el que estoy dispuesto a morir». Lo dijo en 1961 ante un tribunal que lo juzgaba por alta traición. Y fue 27 años a la cárcel por ello. Afortunadamente, no tuvo que morir por estas ideas.
'Madiba'—'abuelo venerable', como le conocían en Sudáfrica— soportó muchos varapalos a lo largo de su vida. Familia de los jefes supremos de la tribu de los 'Tembu', fue formado para convertirse en dirigente de su clan. Pero se rebeló contra su destino: estudió derecho y se metió en política para combatir las prácticas xenófobas del Apartheid. Era negro en un país dominado por blancos que practicaban la exclusión racial. Y no estaba dispuesto a aceptarlo.
Comentario de texto:
Nelson Mandela se rebeló por una justa política porque deseaba ante todo poder vivir en una sociedad libre y democrática. Su ideal era que existiera igualdad en el mundo, sin tener en cuenta las diferencias raciales que pueda haber. Él estaba dispuesto a dar su vida por los demás y atenerse a las consecuencias que le supusiera. Sentía que era su deber, porque vivía en una sociedad dominada por los blancos que practicaban la exclusión racial. Y por defender este derecho de igualdad fue 27 años a la cárcel.
En mi opinión, tenemos que respetar su hazaña y recordarla con gran importancia. Fue un héroe como ningún otro que luchó con valentía y perseverancia. Demostró durante su larga vida un gran coraje y valor por lo que debemos estarle agradecido, seguir su ejemplo y no volver a cometer un error semejante porque merecemos el derecho a la igualdad para todos. 

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